martes, 18 de marzo de 2008

EL PROCESO DE TRABAJO Y LA ORGANIZACIÓN DEL TRABAJO

EL PROCESO DE TRABAJO Y LA ORGANIZACIÓN DEL TRABAJO
Del siglo XIX al siglo XX se dieron dos procesos cruciales en el desarrollo capitalista estos abren el taller a obreros no-especializados, permitiendo reclutamiento de mano de obra, producción en masa, abaratamiento de los costos de producción y un crecimiento inusitado de las ciudades, donde el carro se convirtió en la mercancía esencial de este mundo, lo que aceleró –tecnológicamente—la expansión de los suburbios.
Hubo crisis lo que los llevo a dejar durante un tiempo de invertir en talento, en innovación, en trabajo en equipo, en desarrollo, en responsabilidad social, en liderazgo, en todas esas cosas tan bonitas, para dedicarse a trabajar fuerte ya volverán a lo moderno. Es la amenaza taylorista, que regresa con fuerza, si es que se ha ido del todo alguna vez.
El taylorismo es una forma de concebir la empresa que debe su nombre al ingeniero Frederick Winslow Taylor (1856-1915), autor de Los principios del management científico (1911). En su adolescencia comenzó a perder la vista y, al ser de complexión débil, se dedicó a observar y tomar nota de los tiempos y rendimientos de los demás. Fue un observador, no un protagonista. Su organización científica del trabajo se basa en cinco premisas: cientifismo (la dirección es una ciencia), desconfianza (el hombre es perezoso por naturaleza), cuantificación (deben medirse tiempos y movimientos de los trabajadores), separación (dividir las tareas entre los que piensan y los que ejecutan) y especialización (porque el trabajador gana en destreza haciendo lo mismo todos los días). Este método obtuvo un gran éxito, que se sintetiza en aquella frase de Henry Ford, '¿por qué cuando pido dos brazos me traen también una cabeza?.
El avance inmerso en la globalización de los mercados, la exigencia de los clientes, la necesidad de innovar y la preocupación por el medio ambiente han convertido el taylorismo en algo obsoleto. En los años ochenta pasamos de la búsqueda de la absoluta eficiencia, que preconizaba Taylor, a ir en busca de la excelencia, siguiendo los modelos de calidad y mejora continua de los japoneses, es por lo que volver a las prácticas de Taylor es francamente suicida..
En momentos difíciles, las empresas deben invertir en lo más rentable. Primero, en generar un clima laboral adecuado, que supone entre el 30% y el 40% de los resultados de un negocio quemar a la gente, además de éticamente reprobable, es un dispendio que nadie se puede permitir). Segundo, en fomentar una estrategia ilusionante y una cultura de innovación, donde se propongan sugerencias, nuevas ideas y proyectos. Tercero, en atraer y fidelizar el talento e impulsar los equipos, que es lo que realmente marca la diferencia. Cuarto, en desarrollar el auténtico liderazgo, pues es absolutamente esencial para la supervivencia y el crecimiento de la organización. Y, por último, en tecnologías de información y comunicaciones para ser competitivos. Lo siento por las víctimas del taylorismo. En términos prácticos, el taylorismo debería estar muerto y ninguna crisis lo va a resucitar.
Cuando el sistema económico keynesiano y el sistema productivo fordista dan cuenta de un agotamiento estructural en los años 73-74, las miradas en la producción industrial comienzan a girar al modelo japonés; modelo que permitió llevar a la industria japonesa del subdesarrollo a la categoría de potencia mundial en sólo décadas. Los ejes centrales del modelo lograban revertir la crisis que se presentaba en la producción en cadena fordista. Estos puntos serían: Flexibilidad laboral y alta rotación en los puestos de trabajo/roles, Estímulos sociales a través del fomento del trabajo en equipo y la identificación transclase entre jefe-subalterno, Sistema just in time, que revalora la relación entre el tiempo de producción y la circulación de la mercancía a través de la lógica de menor control del obrero en la cadena productiva y un aceleramiento de la demanda que acerca al "stock 0" y permite prescindir de la bodega y sus altos costos por concepto de almacenaje, Reducción de costos de planta permite traspasar esa baja al consumidor y aumentar progresivamente el consumo en las distintas clases sociales.
La crisis ecológica y el agotamiento de las materias primas tradicionales aumentan el riesgo en la empresa contemporánea e impiden la perfección del modelo toyotista, aún cuando en muchas empresas sí se logre su implantación ideal.

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